Querido diario…

Desde los 10 años escribo mis pensamientos, mis reflexiones, alegrías y preocupaciones en un diario.
Los tengo todos guardados y me encanta leerlos de vez en cuando.
Cuando Internet empezó a ser más usual, creé un blog privado para poder plasmar ahí lo que plasmaba en el papel, pero al final siempre volvía a mi diario físico.
Ahora, he decidido plasmar en este blog algunas pinceladas de las cosas que me preocupan y me hacen pensar: “¿Sólo me pasa a mi esto?” Para poder demostrarles a otras mamás que no están solas y que al menos, yo, pienso de una manera en la que muchas veces me siento como un bicho raro.

Siempre me he considerado una persona inquieta y a la que le encantaría hacer del mundo un lugar mejor. Sé que no está a mi alcance pero en ello estoy: aportando mi granito de arena siempre que puedo.

Mi vida cambió hace cuatro años, cuando me quedé embarazada. No sabía en qué sentido pero de golpe me sentía más incomprendida, más mujer y empezó a crecer en mi persona un deseo de estar con más personas en mi situación.
Mi marido es un poco polo opuesto a mi en el tema de ver la vida, y hasta entonces íbamos muy de la mano porque él me aportaba lo que yo no veía en algunos momentos. Me mostraba la realidad en lugar de vivir en mi mundo utópico o me ayudaba a soñar cuando yo estaba de bajón.
Pero el embarazo afloró en mi sentimientos raros, que no lograban encontrar su lugar en mi casa. No le hice mucho caso a todo este “rollo hormonal” y me convertí en madre.

No tuve un grupo de apoyo, sólo estaba con mi pareja.
Los consejos de mi madre me parecían de aporte cero y no tenía ganas de compartir mis inseguridades (que eran muchas) con nadie más.
Pero tardé poco en darme cuenta que iba por mal camino… al final logré entrelazar mi maternidad con la de otras mujeres y ya dejé de sentirme sola.

Con este embarazo me ha pasado igual: todo se ha removido. Mi pareja no ha estado “a la altura de MIS expectativas” pero he tenido apoyo. Mucho.
Tanto de mi madre, como de mis amigas,de mamás y futuras bimamis.
Gracias a estos grupos de apoyo que las mujeres creamos, o de la “tribu” como le llaman en otros sitios, me he sentido tan bien que he disfrutado de mi embarazo plenamente.

Ahora estoy en mi octavo mes de embarazo y esta recta final la pasaré condicionada por mis hormonas, que me suelen jugar muy malas pasadas: sintiéndome culpable por si hago cosas mal con mi hija, enfadándome con mi marido si no hace tal cosa, llorando por cualquier cosa que no me llene… Pero cogeré el teléfono, pediré ayuda emocional y un café lo curará todo.

Hasta aquí mi presentación.

Un saludo!

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